Un divertidísimo libro que introduce a los lectores en el Museo del Prado y, al mismo tiempo, en el mundo de los cuentos de Andersen.
Prisca sabe cuáles son las normas de los museos: no hacer fotos sin permiso, no tocar los cuadros, no molestar al resto de visitantes. Son reglas básicas, casi todo el mundo las conoce. Pero Olimpia, su madre, ha comenzado a trabajar de guía en el Museo del Prado. Y le ha contado que, para ciertos días del año, en la zona antigua del museo, hay tres normas especiales:
1. Cuando se vayan a cerrar las salas más viejas, nunca debe quedar ningún visitante.
2. Si, por casualidad, quedan visitantes, nunca nunca debe ser solo uno.
3. Si, por descuido, queda un solo visitante, nunca nunca nunca se debe hacer una rima delante de él.
Prisca comprobará que los pasillos del museo no solo tienen cuadros: allí hay secretos, magia, aventuras, incluso cuentos de hadas.