¿Puede la arquitectura hacernos sonreír? Este libro parte de una sospecha tan sencilla como provocadora: el humor también se manifiesta en la práctica arquitectónica. Pero no como adjetivo o estilo formal, sino como actitud, asimilando sus modos de proceder al pensamiento y quehacer arquitectónico.
El ensayo construye una base conceptual para comprender los procesos mentales implicados en la percepción, comprensión y creación del humor, y, mediante casos, explora los tres medios con los que los arquitectos lo manejan con mayor destreza: pensar dibujando (la versión gráfica del humor), introducir guiños que activen al espectador (la versión chiste) y practicar la ironía como dispositivo crítico y comunicativo (la versión seria). Estrategias como el extrañamiento, la descontextualización o el cambio de escala despiertan la mente, cuestionan lo establecido y permiten experimentar de forma más desprejuiciada. El humor puede ser la excusa perfecta para la libre exploración formal. Además, nos entrena para aprender a pensar de otra manera y a desaprender a proyectar de manera lógica, evidente, rutinaria, correcta
y aburrida.
Frente a una práctica dominada por la urgencia de las emergencias y discursos excesivamente graves, la autora señala un vacío llamativo: la escasa atención al humor en la arquitectura actual. Sin embargo, el humor restablece algo esencial, la conexión con las personas para las que diseñamos los espacios donde transcurre su vida.
Idoia Otegui es arquitecta, profesora, investigadora y jardinera nunca a partes iguales. Dirige su propio estudio desde el 2000, donde desarrolla, sin prisa, una arquitectura en minúsculas, con una mirada sensible a lo sutil y a menudo desapercibido, con especial atención a la dimensión emocional del espacio construido. Intenta, muchas veces en vano, introducir algo de humor, no solo como actitud vital, sino como herramienta de pensamiento y de proyecto, para divertirse y, con suerte, divertir. Es profesora de Proyectos Arquitectónicos en la UAH desde hace mucho y Doctora desde hace poco. Su línea de investigación se centra en aplicar los modos de proceder del humor como proceso creativo en la práctica arquitectónica, así como recurso crítico, comunicativo y cognitivo en la pedagogía. Y la jardinería, aunque no puntúa para las acreditaciones, ayuda a gestionar el mal humor.