Con motivo del centenario del nacimiento del arquitecto Antonio Lamela, su hijo Carlos Lamela de Vargas, también arquitecto, rinde homenaje con este libro al legado de uno de los arquitectos españoles más importantes del siglo XX.
Antonio Lamela fue un arquitecto visionario e innovador. Su actividad abarcaba desde el ordenamiento del territorio, la planificación urbana y la arquitectura hasta el paisajismo, la decoración de interiores y el diseño de mobiliario, siempre desde una visión holística y multidisciplinar del mundo. Una de las mayores contribuciones de Antonio Lamela a la arquitectura española fue la introducción de la «estructura suspendida» que utilizó para las Torres Colón (1967-1977) en Madrid.
Estas torres gemelas, construidas de arriba abajo, ostentan el récord mundial del mayor número de forjados suspendidos de una única viga principal o plataforma estructural mediante tirantes de hormigón pretensado a lo largo del perímetro. Viajero y estudioso incansable, la investigación de Antonio sobre los sistemas de construcción de hormigón de vanguardia le inspiró a llevar algunos de ellos a su propio país: estableció las primeras fábricas de hormigón premezclado en España e introdujo los sistemas necesarios para prefabricar piezas especiales de hormigón. Como humanista, su interés por el medio ambiente, la energía y la ecología le inspiró a crear dos doctrinas intelectuales que, en última instancia, darían lugar a dos nuevas ciencias organizativas: el Cosmoísmo y el Geoísmo.