El gran problema del ser humano moderno no es la infelicidad, sino la desafección a la que, debido a un exceso de abstracción, nos ha llevado la sociedad profundamente tecnológica e individualista del siglo XXI.
Este ensayo, surgido de la intimidad y la experiencia, adopta una nueva perspectiva filosófica en pro de un conocimiento que nos permita romper con la dicotomía entre individuo y sociedad.