La novela se sitúa en un futuro tan cercano que al lector ya le parecerá estar viviendo en él. La desintegración de la Unión Europea, Estados Unidos y Reino Unido asoma como un escenario impredecible y aciago. A partir del asesinato de un príncipe europeo, con el pecho atravesado por el asta de una enigmática bandera, se despliega una intriga en la que se abordan, con desenfado y agudeza, una serie de conflictos geopolíticos, reivindicaciones de género y ajustes de cuentas entre las democracias europeas y Nova Eslavia: la antigua Unión Soviética y sus nuevos satélites coloniales. Para mayor entrampamiento, la trama se desenvuelve dentro del apasionante mundo de la vexilología: la disciplina que estudia las banderas y sus orígenes.
Fuensanta pequeño territorio que alguna vez formó parte de la extinta España, Santiago de Chile, Shanghái, Londres, Guayaquil y la africana Benin City son los escenarios de esta excitante intriga internacional donde se cruzan idiomas, acentos y pasiones carnales e ideológicas en la que nada ni nadie es lo que parecer ser.