Llega un nuevo caso de Maigret, adictivo y sorprendente.
Una llamada en plena madrugada arrastra a Maigret a un piso burgués de la calle Notre-Dame-des-Champs.
René Josselin, un industrial retirado, aparece abatido a tiros en su salón; su mujer y su hija estaban en el teatro y el yerno fue el último en verle con vida, en una partida de ajedrez interrumpida.
En un edificio silencioso vacaciones, puertas cerradas, vecinos ausentes, el comisario reconstruye los movimientos, las coartadas y las pequeñas fisuras de una respetabilidad impecable.
Simenon convierte un crimen aparentemente simple en un retrato inquietante de «gente decente» donde los secretos no se gritan, se susurran.