En el Durango de los noventa, mientras España se prepara para estrenar el Museo Guggenheim y sueña con el futuro, la vida de Elaia Azkarate se detiene en la oscuridad del presente. Tras una pérdida devastadora, su casa se convierte en un mausoleo, un espacio suspendido entre el dolor y la nada en el que Elaia aprende a vivir, o a morir un poco cada día, en compañía de sus fantasmas. Hasta que una nota bajo la puerta y la voz de un vecino al otro lado de un walkie talkie rompen el silencio. A través de la literatura, las vida de otros y otras, la familia, el duelo compartido y la amistad, los afectos que brotan incluso en la sombra, Elaia empieza a reconstruir el mundo con palabras ajenas, descubriendo que a veces la esperanza se disfraza de diálogo, y que incluso la nada puede tener una voz. La danza del astronauta es una novela sobre la pérdida y la resistencia, sobre la violencia y el amor materno llevado hasta sus últimas consecuencias; una historia de cómo el dolor puede transformarse en refugio y los vínculos más inespera dos, en salvación.