Mi Granada no es la de hoy, es la que pudiera y debiera ser, la que ignoro si algún día será, manifiesta el granadino Ángel Ganivet (1865-1898) en este libro que constituye una suerte de manual de urbanismo espiritual.
En esta obra propone la ciudad como foco de fuerza regeneradora y precursora, apostando por el embellecimiento de las ciudades por medio de la vida bella, culta y noble de los seres que las habitan.