Como si rompiéramos una rama. Como el crepitar de una hoja seca al pisarla. Como el crujido de una cáscara de almendra al separarla de su fruto. Como el maullido constante de un gato debajo de tu ventana. Así suena el llanto de un niño en la noche. Desgarrador e impaciente. Como un vendaval de viento levantando las tejas de la casa cuando ...