Chaim Soutine fue un excéntrico tanto en la vida como en el lienzo. Su salvaje estilo pictórico inspiró a muchos artistas más jóvenes y no deja frío a nadie que vea su obra hoy en día. Su trayectoria lo llevó desde un shtetl en el Imperio ruso hasta París, desde la más absoluta pobreza hasta la cima del éxito artístico. Entre sus obras destacan bodegones impactantes, paisajes inmensos y retratos solemnes de personas que sobreviven en tiempos difíciles.