¿De dónde vienen los números y cómo llegan a nuestra mente? ¿Por qué algunas personas tienen facilidad para lidiar con ellos y a muchas otras les resulta tan difícil dominarlos? El cerebro matemático ofrece respuestas a lo que Stanislas Dehaene llama «el sentido del número»: nuestra capacidad para representar cantidades y, con un poco de esfuerzo y otro de educación, para entender esos símbolos abstractos, relacionarlos, sumarlos y, con un esfuerzo más, multiplicarlos o dividirlos. Dehaene muestra cómo pequeñas áreas de la corteza parietal sustentan el cálculo y cómo el lenguaje, la cultura y la educación influyen en nuestra habilidad matemática.